La depresión en migrantes durante el invierno se vuelve más común cada año en Europa. Los días cortos, la falta de luz solar, el frío intenso y la distancia emocional generan un impacto profundo en quienes están lejos de casa. Para muchos migrantes, esta temporada no es solo un cambio climático: es una prueba emocional que afecta su ánimo, su energía y su capacidad de adaptación.
El invierno europeo y su efecto emocional
El invierno reduce la luz natural, baja los niveles de vitamina D y altera los ritmos del sueño. Esto puede causar cansancio, irritabilidad, tristeza y falta de motivación. Para un migrante que se encuentra en pleno proceso de adaptación, estos cambios pueden sentirse aún más fuertes.
Muchos migrantes describen el invierno como un periodo de:
- más soledad,
- menos energía,
- mayor nostalgia,
- dificultad para socializar,
- y sensación de aislamiento.
Trastorno afectivo estacional: un enemigo silencioso
El trastorno afectivo estacional (TAE) aparece durante el otoño e invierno y provoca síntomas similares a la depresión. La falta de luz disminuye la producción de serotonina (hormona ligada al bienestar) y aumenta la de melatonina (hormona del sueño). Mayo Clinic
Las personas migrantes, al tener menos redes de apoyo e incluso barreras idiomáticas para pedir ayuda, pueden sentir más fuerte este desbalance emocional.
¿Por qué afecta más a los migrantes?
1. Soledad y distancia familiar
La ausencia de familia y amigos pesa más cuando el clima invita a quedarse en casa o limita las actividades sociales.
2. Cambios culturales y adaptación lenta
En muchos países europeos se vive menos la interacción social durante el invierno. Para un latino, acostumbrado al calor emocional, este contraste puede sentirse como un golpe emocional.
3. Falta de recursos para buscar apoyo
Idioma, horarios laborales, desconocimiento del sistema médico o simplemente no saber a quién acudir pueden aumentar la vulnerabilidad emocional.
4. Viviendas frías o poco adecuadas
Muchos migrantes viven en habitaciones pequeñas o con sistemas de calefacción deficientes, lo cual empeora la sensación de incomodidad y malestar.
Cómo enfrentar la depresión invernal siendo migrante
Aquí van recomendaciones prácticas para esta temporada:
- Aumentar la exposición a la luz natural, incluso en caminatas breves.
- Mantener horarios estables para dormir y comer.
- Consumir vitamina D bajo supervisión médica.
- Crear espacios cálidos en casa: luz amarilla, mantas, aromas acogedores.
- Hacer ejercicio, aunque sea dentro de casa.
- Socializar, aunque sea mediante videollamadas.
- Buscar apoyo emocional profesional si la tristeza se prolonga.
Estar lejos no significa estar solo
La depresión durante el invierno no define tu experiencia como migrante. Es parte de un proceso natural de adaptación que muchas personas viven, incluso quienes llevan años en Europa. Reconocerlo es el primer paso; buscar ayuda, el segundo.
En Migrante Pleno, Patricia Mesa acompaña a migrantes que desean fortalecer su bienestar emocional y aprender a manejar los cambios que implica cada estación del año.
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